Radios antiguas

 

La radio ha sido parte de nuestras vidas por lo menos desde hace un siglo.

Si ahora existe la generaci√≥n “Internet” con la explosi√≥n de series de televisi√≥n y programas de streaming, antes exist√≠a una generaci√≥n “TV”.

Y mucho antes, una generaci√≥n “radiof√≥nica” que inclu√≠a a nuestros abuelos y bisabuelos.

Esta generaci√≥n, que apreciaba los programas transmitidos por la radio, recuerda las telenovelas y la llegada de la m√ļsica pop rock a las ondas.

 

LA RADIO A TRAV√ČS DEL TIEMPO

 

Nikola Tesla (1856-1943) fue un científico e investigador prolífico en el campo de la electromecánica.

Nikola Tesla

Nikola Tesla

 

Autor de varios cientos de patentes, es responsable de la bobina de encendido de nuestros coches, el motor asíncrono, la radio, el control remoto y la electricidad inalámbrica, entre otros.

Contrariamente a la creencia popular, para la corriente alterna, fue sólo uno de los que desarrolló su uso.

Su contribución a nuestro mundo de hoy es indudable, a pesar de ello, murió en el olvido casi general, sin un centavo.

La unidad de medida del campo magnético lleva su nombre: el TESLA.

Hoy en día, muchos están llevando a cabo investigaciones para lograr un objetivo que Tesla tenía, proporcionar electricidad gratuita para todos en todo el mundo.

Hasta no hace mucho, si me habrías preguntado qué significaba para mí el nombre Tesla, habría mencionado inmediatamente, con bastante orgullo, una marca americana de coches 100% eléctricos que está pensando en instalarse en Europa….

Pero ese es el famoso inventor de la corriente alterna, Nikola Tesla, que ahora est√° bien olvidado.

Sin embargo, se dice que fue el mayor genio inventivo de los tiempos modernos, como Leonardo da Vinci para el Renacimiento.

De origen serbio, hablando 9 idiomas, un ingeniero formado en las universidades de Graz, Marburg y Praga, Nikola Tesla tuvo una tesis fabulosa.

Se fue a Nueva York en 1884, donde fue contratado por Thomas Edison.

Titular de 300 patentes que abarcan 15 invenciones (dio su nombre a la bobina de Tesla), está interesado en la alta frecuencia, que prefigura el concepto del acelerador de partículas y el microscopio electrónico.

Los inventos

Nacido en la noche del 9 al 10 de julio de 1856, precisamente a medianoche en la peque√Īa ciudad de Smiljan en Austria-Hungr√≠a.

Se convirtió en uno de los inventores más extraordinarios de los tiempos modernos.

Anunciado erróneamente como ganador del Premio Nobel el 6 de noviembre de 1915 en la primera página del New York Times.

Fue sin embargo el autor de más de 900 patentes que tratan de nuevos métodos para abordar la conversión de energía.

 

Video de youtube subido por: ojosdeunesclavo.

 

Ha recibido catorce doctorados de universidades de todo el mundo y es capaz de dominar 12 idiomas. Murió triste y olvidado el 7 de enero de 1943.

Independientemente de que tiene una memoria fotogr√°fica extraordinaria, tiene el don de transmitir en un lenguaje comprensible y correcto su forma de ver el mundo en el que se mueve.

Basta con mirar cómo define la electricidad y el magnetismo.

Entre 1882 y 1888, patentó varios dispositivos que utilizaban campos magnéticos rotativos para transmitir electricidad mediante corrientes alternas.

De hecho, √©l inici√≥ las ideas que llevaron al dise√Īo de todos los equipos modernos de generaci√≥n y transmisi√≥n de energ√≠a.

Se hizo ciudadano estadounidense el 30 de julio de 1891 y fue en esos a√Īos cuando invent√≥ un sistema que generaba voltajes extremadamente altos: la bobina Tesla.

Entre 1891 y 1893 patentó el sistema inalámbrico Tesla (radio telégrafo) y desarrolló lámparas electrónicas frías.

Fue en 1892 cuando Nikola Tesla, en una tarde tormentosa, notó un fenómeno natural que influyó en sus investigaciones posteriores:


“El cielo se llen√≥ de nubes negras, pero la lluvia a√ļn no ca√≠a, cuando de repente hubo un rel√°mpago, e inmediatamente despu√©s, la inundaci√≥n‚Ķ (‚Ķ)

Obviamente, los dos fenómenos tenían una estrecha relación de causa y efecto.

Después de alguna reflexión concluyo que la energía eléctrica contenida en la precipitación del agua era insignificante, y que los relámpagos jugaban el mismo papel desencadenante que un interruptor…

Si pudiéramos producir tormentas eléctricas de la intensidad deseada, podríamos modificar todo el planeta y las condiciones de vida en su superficie…

Si estuvi√©ramos en condiciones de interrumpirlo (el ciclo del agua) donde y cuando fuese necesario, podr√≠amos controlar a voluntad este elemento vital que es el agua”.

Entre 1896 y 1898, publicó una teoría todavía válida sobre la radiactividad y la energía radiante.

Durante estos a√Īos, desarroll√≥ tubos de vac√≠o de alto potencial (los antepasados de las l√°mparas fluorescentes que el mundo utiliza hoy en d√≠a).

Realizó este estudio en conjunto con el estudio de la transmisión inalámbrica de energía: la radio.

La experiencia le ha demostrado que la electricidad, cuando se somete a altas frecuencias, tiende a fluir más fácilmente a través del gas que a través del metal, bajo ciertas condiciones.

Estas condiciones corresponden a las de la atmósfera a grandes altitudes.

Por otro lado, la atmósfera inferior se comporta como un aislante perfecto.

Hacia 1898, construyó transformadores de alta frecuencia capaces de producir fuerzas electromotrices de varios millones de voltios.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que las corrientes producidas por estas bobinas eran conducidas libremente, incluso en la atmósfera.

Entonces ya no ve un límite de cantidad y distancia en la transmisión de energía eléctrica a través de la atmósfera.

Llega incluso a suponer, tras un experimento que fue el inicio de la transmisión por microondas, que a mayor escala, esta transferencia aérea de energía podría provocar una iluminación de la atmósfera, similar a la de nuestras lámparas fluorescentes.

Además, las reacciones químicas causadas por estas emisiones podrían eliminar el nitrógeno del aire y producir un fertilizante rentable.

En 1899, presentó a la Armada estadounidense un submarino eléctrico radio controlado.

En el mismo a√Īo public√≥ art√≠culos que explicaban su descubrimiento de la resonancia terrestre y la ley de la propagaci√≥n de las corrientes conductoras en todo el mundo.

En el verano de 1899, Tesla construyó y probó uno de los dispositivos más increíbles que la humanidad haya visto jamás.

Tesla hab√≠a elegido las Monta√Īas Rocosas debido a sus frecuentes tormentas el√©ctricas.

La idea de Tesla era conectarse a las nubes muy cargadas de la tierra. Ya había establecido que los relámpagos de estas tormentas parecían descargarse en una forma de onda estacionaria en particular que rodeaba todo el planeta.

Tesla había convencido al coronel John Jacob Astor (del renombrado Waldorf Astoria) para que apostara por 30.000 dólares (antiguamente era una cantidad muy importante) en su prueba de verano.

Basado en la teor√≠a de las oscilaciones mec√°nicas y la resonancia, se sabe que cuando la frecuencia de la fuerza de excitaci√≥n es igual a la frecuencia natural del sistema, la amplitud del movimiento del oscilador es m√°xima, siendo este m√°ximo a√ļn m√°s agudo cuando la amortiguaci√≥n es baja.

Tesla aplica este principio al flujo de electricidad producido por su oscilador gigante.

Se propaga a trav√©s del sistema Tierra-ionosfera, primero en c√≠rculos cada vez m√°s grandes, luego en c√≠rculos m√°s peque√Īos pero cada vez m√°s intensos, y converge en un punto del globo directamente enfrente de Colorado Springs en el Oc√©ano √ćndico.

Se crea un “Polo Sur” el√©ctrico con una onda estacionaria proporcional a la emisi√≥n del “Polo Norte” de Colorado.

La teoría es que la intensidad aumenta con el flujo y reflujo de la onda.

Pero como la Tierra no es un circuito resonante perfecto, las pérdidas permiten recuperar la energía estabilizada de cualquier parte del mundo mediante un simple receptor de radio adaptado.

En el “Mundo El√©ctrico e Ingeniero” del 5 de mayo de 1904, Tesla declar√≥, acerca de su exitosa prueba del 3 de julio de 1899: “Fui el primero en obtener la primera prueba experimental decisiva de una verdad para el mayor avance de la humanidad.

Grandes, largos y persistentes arcos (relámpagos) formados casi a intervalos regulares… sin duda, estábamos observando olas estacionarias.

La enorme importancia de este hecho en la transmisi√≥n de energ√≠a a trav√©s de mi sistema ya me hab√≠a quedado muy clara‚Ķ”.

Tesla había descubierto un sistema que permitía transmitir cantidades casi ilimitadas de energía eléctrica a cualquier lugar de la tierra con pérdidas insignificantes.

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