El bronce es un metal hecho de una aleaci√≥n de cobre y esta√Īo, a veces con un poco de zinc, combinado de forma diferente seg√ļn el destino del objeto.

 

El endurecimiento hace que el bronce sea maleable, a diferencia del acero.

El color del bronce se oscurece en el aire y adquiere un tono verde-negro (verde-gris). Es apreciado por su dureza.

Un bronce es también una obra de arte fundida en este material.

Hablamos entonces de hermosos bronces, de antiguos bronces para designar estatuas, estatuillas fundidas en bronce.

En el bronce de las monedas o medallas a veces entra el plomo, en los bronces destinados a la reproducción de obras de arte.

El bronce en las obras de arte decorativas y antiguedades.

El bronce art√≠stico puede ser una estatuilla o un medall√≥n, un bajorrelieve, un jarr√≥n de bronce de cuidada ejecuci√≥n y reproducci√≥n del modelo dise√Īado y ejecutado por un artista.

Al mismo tiempo, hay un gran n√ļmero de las llamadas piezas de bronce de arte comercial de menor valor est√©tico y financiero.

En las artes decorativas, se utiliza para hacer estatuas, bustos, candelabros, chimeneas, jarrones, candelabros, l√°mparas, etc.

Su flexibilidad le permite adoptar cualquier forma.

Su textura apretada lo hace susceptible a una gran finura de trabajo y a un bello pulido.

Su tenacidad permite al artista dar a su obra sólo los puntos de apoyo absolutamente esenciales.

Es admirable el dorado, el plateado, y mediante diversos procesos de oxidación o la aplicación de barniz, es posible darle pátinas que cambian infinitamente su color y apariencia.

En la decoración de muebles, los bronces ornamentales aparecieron en el siglo XVII con el ebanista André-Charles Boulle.

Estas piezas se presentan en forma de hermosos cinceles de oro, clavados y pegados, ya sea en las esquinas de los muebles, o en las entradas de las cerraduras, etc.

Desempe√Īan una funci√≥n decorativa y protectora.

El siglo XVIII es el siglo del bronce adaptado al mobiliario.

Se convierte en un complemento racional de las maderas exóticas cuyo brillo realza los distintos colores.

No hay cajoneras, secretarias, armarios en los que act√ļe como tirador, anillas, cerraduras de entrada, pergaminos, molduras, zuecos, lingoteras, galer√≠as, etc.

En las mesas, el bronce enmarca los cajones de sus finos palillos y embellece las patas finamente cinceladas.

Se encuentra en el revestimiento de la chimenea en forma de péndulos y candelabros.

Los grandes bronceadores del siglo XVIII son Caffieri, Etienne Sauvage, Auguste, Gallien, Desprez, Dauthiau, LeBlanc, Varin, Lucas, Martin, Vion, Vasson, Duplessis y Gouthière.

Thomire y Ravrio son los famosos bronceadores del siglo XIX.

Cabe se√Īalar que, lamentablemente, muchas obras de bronce fueron refundidas durante las guerras para fabricar ca√Īones.

El bronce antiguo se reconoce por su pátina marrón.

Para distinguirlo del regulador, es necesario observar si aparecen reflejos dorados debajo o en las piezas desgastadas.

Se pueden encontrar objetos de bronce y armas desde el tercer milenio antes de Cristo.

Los bronces antiguos son obras de arte de gran valor.

Los bronces de los siglos XII y XIII y los famosos bronces florentinos de Donatello y Ghiberti son verdaderas obras maestras.

Bajo Luis XIV, los grandes jarrones y temas del Parque de Versalles eran de bronce.

Entre los grandes bronceadores de estilo Luis XV se encuentran J. Caffieri y su estilo rockero.

Bajo Luis XVI, el P. Gouthière esculpió obras maestras en bronce dorado.

En esa época, el bronce se combinaba con el mármol blanco en la decoración de los relojes, que eran superados por graciosos y amables amantes del pastoreo.

Los siglos XVIII y XIX produjeron un gran n√ļmero de estatuas ecuestres de bronce, bronces chinos y japoneses, etc., cuyo hierro fundido y grabados llegaron a su l√≠mite final.

En el siglo XIX, la industria del bronce artístico se convirtió en una de las ramas más florecientes del arte decorativo.

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