Antigüedades étnicas

Que es y cómo se pueden considerar las antigüedades étnicas.

Pongo un poco de historia sobre esta materia.

Pero nosotros lo iremos enfocando a productos y artículos lo más antiguo que encontremos y de diferentes etnias.

No cabe duda que hay unas cuantas curiosidades referente a este temas y que además son muy curiosos.

Ahora os toca a vosotros pensar y decidir sobre lo que está escrito.

No quiero referirme a los artículos que vamos a poner a la venta, ahí sí que no podéis tener ninguna duda en comprar.

Esta tesis debía publicarse en 1997 bajo el título Identidad étnica en la antigüedad griega.

En el VIII Y VII siglo a.c., la violencia a menudo sigue siendo la norma.

Como en el caso que atestiguan los textos relativos a Siracusa.

Donde vemos que los Skeles son cazados, en Taranto las víctimas son los Iapyges, o en Locres donde los griegos utilizan el engaño contra los nativos.

En el campo de la imaginería, algunas tumbas de Paestán pintadas desde la segunda mitad del siglo IV a. c.

Muestran, además de las escenas figurativas, una “sobrepuja decorativa” en forma de ofrendas, lo cual debe ser interpretado como algo estrictamente indígena.

Pero no en forma de perspectiva estética, pero si con un valor ritual.

La representación de estas ofrendas juegan un papel fundamental en el rito funerario.

A diferencia de la situación de las tumbas griegas, donde prevalece la “distinción de registros”.

La perspectiva general (básicamente binaria) es la misma, aunque con una implementación diferente.

Ya que se centra en primer lugar en el discurso del libro fundacional de F. Hartog, Le miroir d’Hérodote, publicado en 1980.

Sin embargo, estos análisis aún no abordaban la etnicidad, ni siquiera la identidad étnica en el sentido moderno, a pesar de la expresión “étnico consciente” o “étnico singularidad” por S. Gruzinski y A.

¿Grupos étnicos africanos o grupos étnicos americanos? Incluso cuando los usuarios rara vez proponen un significado preciso, para distinguir en los usos que se componen de tres niveles de definición, no necesariamente exclusivos entre sí.

Los años 70 fueron, de hecho, los años que marcaron el éxito del concepto de la etnicidad.

No en la historia, sino en las ciencias sociales, que es lo que estamos tratando.

Primero de dar al término una definición lo más precisa y amplio posible al objetivo inicial.

Han pasado unos años desde que; J. Hall haya recurrido a otros horizontes científicos.

Aunque en 2002 publicó de su pluma un segundo libro titulado Hellenicity, between Ethnicity and Culture.

En el que ya no se centraba únicamente en las identidades “intra-helénicas”, sino en la identidad griega, Hellenicity, en su totalidad.

Y desde entonces, en las últimas décadas, el concepto de etnicidad ha florecido.

Hasta el punto de convertirse en el elemento clave de lo que podríamos llamar una “nueva ortodoxia antropológica”.

En el análisis de las identidades colectivas.

Esta es una situación paradójica por así decirlo, porque hay pocos conceptos tan lábiles y difíciles como el contextualizar.

Es decir, situar en relación a otros conceptos en el mismo campo que tienen también y han demostrado su valía.

Hoy en día se les pide constantemente que comprendan las identidades, en particular la aculturación.

Y, más recientemente, las transferencias culturales.

La reflexión sobre las identidades en la historia antigua antes de la introducción de las teorías de la etnicidad.

Tal es la contextualización, que sólo podría hacerse a través de una evaluación historiográfica del uso de la noción y de una evaluación de relevancia en nuestro campo, del mundo griego de la época arcaico en el periodo helenístico.

Pero tal evaluación no es suficiente, pero es necesaria sobre todo porque la reflexión que se propone hoy se basa enteramente en la pregunta del movimiento masculino, y para cuestionar la relación entre la identidad étnica y la movilidad.

Acortar y plantear una cuestión clara: por qué y en qué condiciones, cuando se trata de la movilidad, ¿es necesario abordar la cuestión de la etnia?

 

Incluso antes de iniciar esta reflexión, es necesario considerar más de cerca lo que se entiende por “identidad”.

La noción moderna de identidad ha seguido un camino semántico considerable desde la época en que C. Lévi-Strauss la definió como “una especie de casa virtual.

A la que debemos referirnos para explicar una serie de cosas, pero sin que tenga nunca una existencia real”.

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